
En nuestros tiempos asociamos las tutorías con sesiones de ayuda a estudiantes con problemas de aprendizaje o aprovechamiento, pero los beneficios de las tutorías también pueden ser aprovechados por estudiantes aplicados, que tengan buen promedio. La historia así nos lo enseña: estudiantes aplicados e inteligentes fortaleciendo y desarrollando sus conocimientos gracias a la ayuda de tutores.
En la antigua Grecia y Roma, tener la ventaja de ser ayudado por un tutor era un privilegio. Lógicamente, el concepto de tutorías igual era practicado con estudiantes menos aplicados, pero la distinción en aquellas épocas era tener un tutor o maestro. Hoy lamentablemente algunos padres no lo consideran así y por ende, pierden de perspectiva el abanico de beneficios que provee un tutor.
¿Le resulta conocido el nombre de Sócrates?… ¿Aristóteles, Platón o Arquímedes? Seguramente uno de esos nombres le recuerda sus tiempos de estudiante en escuela intermedia o superior. La realidad es que el gran filósofo Sócrates, famoso por su frase “solo sé, que no sé nada”, fue tutor de otro gran filósofo, Platón. Con el paso de los años, Platón fue tutor de Alejandro Magno y de Aristóteles.
Transmitir conocimientos era un gesto muy común y admirable que ayudó a formar muchas de las mentes más brillantes en la historia del hombre, como por ejemplo, Tales de Mileto, Pitágoras, Sófocles, Tolomeo, Galileo, Copérnico y Demóstenes (padre de la oratoria).
Así que si usted tiene un hijo aplicado, con buen promedio y dispuesto a aprender más, considere unas sesiones de tutorías como una opción para fortalecer aún más esos conocimientos.

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